Prevención cero y lamentos enormes

Por Antero Flores-Araoz

En nuestra capital y probablemente por la acción de la prensa, estamos muy atentos a la información sobre si fue o no conveniente y oportuno expectorar a José Jerí de la Presidencia de la República, si el procedimiento empleado por el Congreso para ello era el adecuado o no, si hubo traiciones a sus supuestos  principios rectores en parlamentarios y dirigentes de AP, APP y PODEMOS, si era conveniente o no entronizar al señor Balcázar en la Presidencia de la Nación, sobre ¿cuál será el comportamiento del presidente Balcázar en los próximos cinco meses y medio? Ello, porque además se ganó la Tinka sin siquiera comprar el boleto y, así podríamos seguir y seguir.

Mientras en Lima y Callao ésas son las supuestas preocupaciones, en el resto de nuestro Perú, su población la está pasando muy mal puesto que, hay infinidad y por todos lados, desbordes de los ríos, embalses que ya fueron superados por las aguas, las lluvias que podríamos calificarlas de torrenciales, todo lo cual ha traído interrupción de carreteras, vehículos varados que no pueden seguir con sus pasajeros y carga de productos perecibles en tales vehículos que se han perdido o se perderán en breve, personas desaparecidas por las crecidas de las aguas, puentes que se han caído o desplomado como decía nuestro buen ex alcalde Lucho Castañeda Lossio, viviendas que han  sido inundadas por las aguas, incluyendo aguas servidas, mobiliarios y vestimentas que han quedado dañadas, personas que no se sabe dónde pernoctarán debido a los daños de sus viviendas, falta de electricidad debido a las interrupciones en el servicio, pérdida de ganados y así podríamos seguir y seguir en esta narración apocalíptica.

Las imágenes que hemos podido ver tanto en la realidad como en la prensa, son para persignarse y rezar el “Líbranos Señor”.

Con mayor o menor intensidad, todos los años es lo mismo, los huaycos bajan por los mismos sitios, las autoridades juran y perjuran que efectuarán con tiempo y diligencia las obras preventivas que se requieren, se pelean dichas autoridades ante el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y ante la Comisión de Presupuesto del Parlamento por la asignación de recursos, pero unas semanas después se olvidaron de todo. Se seguirá construyendo en los cauces que sirven a los huaycos, se seguirá con las promesas de mejora y de acción inmediata, pero en la realidad nada de nada.

Pudiéndose haber hecho las obras de prevención no se hicieron y el siguiente año se repetirán los destrozos, pues hablar de solo daños sería benigno ante la grave realidad.

Ya es hora que dejemos de lado los enormes lamentos y ponernos a trabajar con oportunidad, seriedad y eficiencia, sobre todo en lo que es la descolmatación de ríos y cauces, pues hay la sensación de que se contratan, pero no se hacen y si se hacen con grandes deficiencias.

Igual que como hay que planificar el desarrollo del país y su crecimiento, también es necesaria la prevención de los desastres y no seguir dormitando como siempre. ¡Ojalá los candidatos coloquen esta temática en sus planes gubernamentales!

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