El Gobierno de Estados Unidos y su embajador en el Perú expresaron su “preocupación” tras un fallo judicial que limita la supervisión estatal del megapuerto de Chancay, operado mayoritariamente por capital chino, advirtiendo que la soberanía del país está en juego.
El gobierno de los Estados Unidos, a través de su embajador en el Perú, Bernie Navarro, advirtió sobre los riesgos para la soberanía nacional derivados de la situación legal del megapuerto de Chancay, cuya operación está mayoritariamente en manos de la empresa china Cosco Shipping Ports Chancay Perú.
Mediante un pronunciamiento oficial en la red social X, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado señaló su “preocupación” ante los recientes reportes de que el Estado peruano podría quedar imposibilitado de supervisar la actividad del megapuerto, ubicado al norte de Lima y considerado uno de los principales terminales logísticos del país.
“Apoyamos el derecho soberano de Perú a supervisar la infraestructura crítica en su propio territorio. Que esto sirva de advertencia para la región y el mundo: el dinero barato chino cuesta soberanía”, afirmó el comunicado estadounidense, frase que fue compartida también por el embajador Navarro desde su cuenta personal.
La advertencia diplomática se produce luego de que un fallo judicial determinara que el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán) debe abstenerse, en la mayoría de casos, de regular, supervisar, fiscalizar o sancionar las operaciones del puerto, al considerar que se trata de un terminal de titularidad privada. Esta decisión ha generado controversia en torno al alcance de la supervisión estatal sobre la infraestructura.
Autoridades estadounidenses defendieron el derecho soberano de Perú a controlar sus infraestructuras estratégicas, destacando que permitir que capital extranjero controle o limite la regulación de puertos críticos podría sentar un precedente con consecuencias para otros países de la región.
El megapuerto de Chancay, inaugurado en 2024 y diseñado para convertirse en un nodo clave del comercio marítimo entre Asia y Sudamérica, ha estado en el centro de un debate geopolítico que involucra temas de inversión extranjera, regulación estatal y el equilibrio entre atraer capitales internacionales y proteger intereses nacionales.
Las declaraciones del embajador Navarro se suman a una serie de pronunciamientos diplomáticos que reflejan la creciente competencia geopolítica entre Estados Unidos y China en América Latina, en el contexto de inversiones en infraestructura estratégica como el megapuerto de Chancay.