Una tormenta invernal sin precedentes azota gran parte de Estados Unidos, provocando nevadas intensas, cancelaciones masivas de vuelos y el choque mortal de un jet privado en el aeropuerto de Bangor (Maine), donde siete personas fallecieron y una resultó gravemente herida.
Una potente ola de frío y tormenta invernal que afecta a dos tercios de los Estados Unidos ha generado condiciones climáticas extremas con nevadas intensas, fuertes vientos y temperaturas peligrosamente bajas este fin de semana. El fenómeno ha resultado en al menos 11 muertes relacionadas con el clima, apagones eléctricos que han dejado a más de un millón de hogares sin luz y el peor día de cancelaciones de vuelos desde la pandemia de COVID-19.
En medio de este temporal, un avión privado modelo Bombardier Challenger 600 con ocho personas a bordo se estrelló el domingo por la noche mientras intentaba despegar desde el Bangor International Airport en el estado de Maine. La Administración Federal de Aviación (FAA) confirmó que siete de los ocupantes murieron y que hay un sobreviviente, miembro de la tripulación, gravemente herido.
El avión, registrado en Houston, se volcó y sufrió un incendio tras el choque en la pista, y las autoridades cerraron temporalmente el aeropuerto para las labores de rescate e investigación. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), junto con la FAA, ya inició indagaciones para determinar las causas del accidente.
Además de los resultados del siniestro aéreo, el clima extremo ha obligado a cancelar miles de vuelos en aeropuertos clave del país, ha interrumpido servicios ferroviarios y provocado múltiples emergencias estatales, mientras las autoridades instan a la población a extremar precauciones ante el frío y el hielo persistente.