El jefe del Gabinete acusa colusión con bandas criminales, habla de intereses políticos detrás de la protesta y minimiza la violencia que golpea al sector.
El premier Ernesto Álvarez Miranda salió al frente del paro nacional convocado por transportistas para el jueves 15 de enero y no solo lo rechazó, sino que responsabilizó directamente a los propios trabajadores del sector por las extorsiones que vienen sufriendo. En una declaración que ha generado fuerte polémica, el jefe del Gabinete los acusó de colaborar con organizaciones criminales que operan contra el transporte público.
Durante una entrevista televisiva, Álvarez Miranda sostuvo que la paralización no resolverá la criminalidad que afecta al sector y que, por el contrario, existe una presunta colusión interna que facilita las extorsiones y asesinatos que se registran a diario. “Lamentablemente, sí, así como hay malos policías y malos fiscales, también hay malos transportistas que dan información o integran, inclusive, la banda criminal”, afirmó en el programa 24 Horas.
Acusaciones graves y deslegitimación del reclamo
El premier insistió en que el sector transporte es “complejo” y marcado por la informalidad, lo que, según su versión, explicaría la penetración del crimen organizado. Sin embargo, sus declaraciones evitaron cualquier autocrítica sobre la responsabilidad del Estado frente a la ola de violencia que golpea a choferes, cobradores y empresarios del rubro.
Álvarez Miranda también intentó deslegitimar la protesta señalando que detrás del paro existirían intereses políticos vinculados al proceso electoral. “Evidentemente hay un tema político, un tema de apremio por la campaña, tanto por las elecciones parlamentarias como por las regionales y municipales. Hay muchos intereses políticos de por medio”, sostuvo.
Violencia normalizada y solución a largo plazo
En otro momento de la entrevista, el premier admitió que los ataques contra transportistas no se resolverán en el corto plazo y que podrían pasar varios años antes de ver resultados concretos, una afirmación que ha sido interpretada como la normalización de la violencia criminal en el país.
Pese al tono confrontacional y a las acusaciones lanzadas contra el gremio, Álvarez Miranda aseguró finalmente que el Gobierno buscará dialogar con los transportistas que convocaron la paralización, en un intento por contener la creciente tensión social en uno de los sectores más golpeados por la inseguridad.