Un programa periodístico reveló que tres días después de la captura de Erick Moreno, alias “El Monstruo”, en Paraguay, los integrantes de su red criminal habrían organizado una pollada para recaudar fondos con el objetivo de pagar su rescate. La actividad se realizó el 27 de setiembre, con tarjetas que consignaban una colaboración de S/100 y el mensaje “caída y mesa limpia”.
De acuerdo con la investigación, la organización habría estado a cargo de Luis Gamarra, alias “Pollero”, señalado como uno de los principales mandos de la banda Los Injertos del Cono Norte. Este sujeto fue detenido el 22 de noviembre en un operativo de la Diviac, acusado de mantener activas las extorsiones y el cobro de cupos, actividades que continuaron incluso tras la detención de su líder.
Las autoridades sostienen que esta modalidad de financiamiento habría surgido como respuesta al cerco policial que dificultó las operaciones tradicionales de la organización criminal. Pese a ello, la red habría buscado preservar el control territorial y las economías ilícitas a través de mecanismos informales de recaudación.
El caso expone la capacidad de adaptación del crimen organizado y plantea nuevos desafíos para las estrategias de inteligencia y persecución penal.