Frivolidad Escolar

Por Antero Flores-Araoz

Hacen pocos días escribimos sobre el tema de la referencia, pero nos vemos precisados a insistir en el asunto ante nuevos hechos.

En efecto en la columna a la que nos referimos, les mencionamos que había recibido la solicitud de la familia de una ahijada, que terminaba la primaria en un colegio particular, aunque de zona urbana de alumnos de poquísimos recursos económicos y de muchísimas necesidades de todo tipo.

La petición en cuestión era para que colaboremos con el financiamiento de los gastos de las celebraciones de la ahijada, al terminar el ciclo educativo de primaria, esto es que pasaba de la primaria a la educación secundaria.

La ayuda solicitada consistía en financiar parte de los gastos que implicaba la terminación de la primaria, en que había la ceremonia escolar, pero no cualquier ceremonia, ya que luego nos enteramos que la ceremonia era con ropa especial. ¡Agárrense! La ropa especial era toga y birrete, que para alquilarlo lógicamente tenían que pagar por ello y que realmente no era barato. Nuestra sorpresa fue en ascenso cuando nos percatamos que para pasar de la educación inicial a la primaria, también había ceremonia y vestimenta similar, como si salieran graduados en el Instituto Tecnológico de Massachussets (IMT).

Como complemento de la ceremonia, en que había la “medalla del recuerdo” y fotografías por doquier que, por supuesto había que adquirirlas del fotógrafo escogido por los padres de familia en “complicidad” con el colegio, había una “fiesta de gala” con ropaje “adecuado para la ocasión”.

Apreciado lector: ¡agárrese nuevamente fuerte y no se caiga!, pues acabamos de enterarnos con un nuevo mensaje adicional de la mamá de la ahijada, en que pide nueva ayuda, manifestando que “Ya había preguntado el alquiler de zapatos y el vestido, sale como 180 soles y la tiara que debo comprarla está como cuarenta soles”.  Agrega: ¿Me puedes ayudar con esto?

La verdad que toda esta onerosa fanfarria para un pase de la primaria a la secundaria, en familias que no gozan de recursos para ello y que tienen que hacer enormes sacrificios para costearlo, no tiene ninguna justificación e incluso supinos por una llamada que los zapatos eran de “taco”. Kafkiano por decir algo.

Nuestra reflexión ante todo lo expuesto, es que poco favor se hace a la formación de los educandos con todos esos gastos, que además de onerosos son absolutamente innecesarios.

Se les está enseñando a los estudiantes que lejos de ser austeros hay que ser “botarates”, pero no de lo que se tiene, sino de lo que hay que solicitar a terceros como colaboración, sea en todo o en parte, pero con sacrificio familiar.

Se olvida que la frivolidad no es formativa sino lo contrario y que lo accesorio no tiene porque esconder la trascendencia de la terminación de un ciclo educativo.

Somos conocedores que hay normatividad legal que no permite tal trivialidad, pero mientras el Sector Educación, en sus diversos niveles, no haga la tarea de fiscalización y los padres de familia no sean conscientes de su rol formador, la futilidad de lo narrado seguirá triunfante, aunque a costa de nuestros estudiantes.

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