Un estudio global revela un salto en la adopción de IA a nivel corporativo: la mayoría de organizaciones la aplica en múltiples áreas, aunque aún enfrenta retos para escalar y generar valor financiero.
Crecimiento sostenido en la adopción de IA
De acuerdo con la encuesta global 2025 de McKinsey & Company, el 88 % de las empresas en el mundo ya emplea inteligencia artificial (IA) en alguna función de negocio. El dato representa un incremento significativo frente al 78 % registrado el año anterior, consolidando la expansión de la IA como una herramienta estratégica en el ámbito corporativo.
Ámbitos de aplicación y sectores líderes
El informe, que reunió a casi 2 000 participantes de 105 países entre el 25 de junio y el 29 de julio de 2025. revela que más de dos tercios de las compañías utilizan IA en más de una función, y casi la mitad la aplica en tres o más.
Las áreas más activas son tecnologías de la información, gestión del conocimiento, operaciones de servicio, ingeniería de software, desarrollo de productos, recursos humanos, gestión de riesgos, cadena de suministro, marketing y ventas.
Los sectores con mayor adopción son tecnología, medios, telecomunicaciones y salud, donde el uso de IA supera el 90 %.
Retos para escalar y obtener resultados financieros
Pese a la rápida adopción, cerca de dos tercios de las organizaciones continúan en fases piloto o de experimentación. Solo un tercio ha logrado escalar sus programas de IA a nivel empresarial.
El impacto financiero también sigue siendo moderado: solo el 39 % de las empresas reporta un efecto positivo en su EBIT, y la mayoría de estos beneficios representa menos del 5 %.
Brecha entre grandes y pequeñas compañías
La madurez en el uso de IA varía según el tamaño de la organización. Casi la mitad de las grandes empresas, con ingresos superiores a los USD 5 000 millones, ya han escalado sus iniciativas, mientras que entre las de menor tamaño (menos de USD 100 millones), solo el 29 % ha alcanzado esa fase.
McKinsey destaca además a un 6 % de compañías “high performers”, que integran la IA como núcleo de su estrategia de transformación digital, rediseñando procesos y modelos de negocio para competir en la nueva economía automatizada.
Perspectiva general
La investigación confirma que la inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa tecnológica a convertirse en un factor estructural de competitividad. No obstante, la capacidad para convertir su adopción en valor tangible sigue siendo el gran desafío de la próxima década.