El 36 % de los hogares peruanos planea gastar más este 2025: por qué las marcas deben volver al origen

En un contexto donde el consumo comienza a repuntar, las marcas enfrentan un nuevo desafío: recuperar la conexión con su esencia. El consumidor peruano, más informado y más exigente, ya no solo busca productos, sino también coherencia y propósito detrás de ellos.

De acuerdo con el más reciente estudio Shopper Day 2025 de Kantar, el 36 % de los hogares peruanos planea aumentar su gasto durante este año, mientras que el 47 % mantendrá su nivel de consumo y un 27 % lo reducirá. El reporte también revela un crecimiento del 7,1 % en valor y 4,2 % en volumen en el consumo masivo durante el primer trimestre, lo que refleja una disposición mayor a pagar por marcas con historias auténticas y una promesa de calidad real.

De acuerdo con Arnoldo Matheus, cofundador y socio de GoLarge, consultor de negocios y especialista en posicionamiento de marcas de origen, este escenario representa una oportunidad para repensar la manera en que las empresas construyen identidad. Su modelo “Campo–Producto–Mercado (CPM)” busca reconectar la estrategia comercial con la tierra, el productor y la verdad detrás de cada marca.

“El origen de toda gran marca no está en una oficina de marketing, sino en la tierra. Allí nace la identidad que después se convierte en confianza”, explica Matheus.

En un país como el Perú, donde la agricultura representa cerca del 8 % del PBI y genera empleo para más de 3,8 millones de personas, el campo no solo produce materia prima, sino también cultura, valores y propósito. Sin embargo, en muchas industrias ese vínculo se ha ido perdiendo con el tiempo.

“Las marcas que olvidan su origen tienden a volverse genéricas. En cambio, aquellas que reconocen el valor del campo, de las manos que cultivan y del entorno que las inspira, logran trascender. Esa conexión no se inventa, se cultiva”, agrega.

Ejemplos abundan en sectores donde el origen es el mayor atributo de valor: el café peruano, reconocido internacionalmente por su calidad y sostenibilidad; el cacao de origen amazónico; o el pisco, que ha logrado posicionarse como emblema nacional gracias a una narrativa anclada en su procedencia. Todos ellos demuestran que contar bien la historia del origen no sólo impulsa las ventas, sino que genera identidad de país.

Matheus enfatiza que este modelo no se trata solo de marketing, sino de una forma de gestión empresarial más coherente. “El consumidor actual castiga la incongruencia. Si una marca dice que es sostenible, pero no puede demostrarlo desde el origen, pierde credibilidad. La transparencia hoy vale más que cualquier etiqueta de lujo”, asegura.

El desafío, según el especialista, está en alinear tres dimensiones: la autenticidad del campo, la calidad tangible del producto y la narrativa que se comunica. Cuando esos tres elementos se sincronizan, surge lo que él llama una “marca viva”: aquella que no solo se vende, sino que también inspira confianza y genera impacto real.

“El consumidor peruano está dispuesto a pagar más por un producto que refleje su origen y su verdad. El futuro del branding está en la honestidad”, concluye Matheus.

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