La fecha recuerda la gratuidad de la secundaria en el Perú, pero también evidencia que miles de personas aún buscan culminar este nivel educativo.
El Perú conmemora este 27 de octubre el Día de la Educación Secundaria, instaurado en 2024 para destacar el valor de este nivel educativo en el desarrollo del país. La fecha recuerda la Ley N.° 10263 de 1945, que estableció la gratuidad de la educación secundaria y marcó un hito en la historia nacional. A casi ocho décadas, el desafío sigue siendo garantizar que todos los adolescentes y jóvenes culminen sus estudios.
Así lo evidencian los datos del Ministerio de Educación (SIAGIE, 2024), que reportan una tasa de deserción escolar del 6,3 % a nivel nacional en el nivel secundario. Detrás de esta cifra se encuentran miles de adolescentes que interrumpieron su educación, principalmente por dificultades económicas, responsabilidades familiares y la necesidad de incorporarse tempranamente al trabajo.
“Frente a esta realidad, no basta con abrir las puertas de la escuela; es importante garantizar que los estudiantes permanezcan y culminen su formación con aprendizajes de calidad. Esta fecha nos invita a reflexionar sobre el gran desafío que aún persiste: cerrar las brechas educativas y fortalecer modalidades como la Educación Básica Alternativa, que brinda una segunda oportunidad a quienes debieron dejar las aulas”, señala César Dávila, gestor de educación del CEBA César Vallejo.
En esa línea, el especialista agrega que concluir la secundaria abre caminos que marcan una diferencia en lo personal, académico y laboral. Algunos de ellos son:
- Acceso a estudios superiores técnicos y universitarios. La educación secundaria cumple un rol fundamental al abrir el camino hacia los estudios superiores técnicos y universitarios. Brinda a los jóvenes las competencias básicas y la orientación necesarias para continuar su formación profesional, ampliando sus oportunidades de desarrollo.
- Mayores oportunidades de empleo formal y mejores ingresos. Al culminar este nivel, los jóvenes aumentan sus posibilidades de ingresar al empleo formal y obtener mejores ingresos, lo que contribuye a su bienestar y al desarrollo económico.
- Promueve mayor participación social. Tener un mayor conocimiento sobre los derechos y deberes como ciudadano permite comprender mejor nuestras responsabilidades y tomar decisiones cívicas más acertadas, fundamentales para construir una sociedad justa, democrática y comprometida.
- Refuerzo de la autoestima y los proyectos personales. Durante esta etapa, los estudiantes reconocen sus capacidades, definen metas y desarrollan la confianza necesaria para alcanzar sus aspiraciones personales y profesionales.
Cuando esta meta no se alcanza en la edad prevista, la Educación Básica Alternativa (EBA) se convierte en una oportunidad para retomarla. Con horarios flexibles y modalidades adaptadas, los Centros de Educación Básica Alternativa (CEBA) acogen cada año a jóvenes trabajadores, madres de familia y adultos mayores que buscan culminar una etapa pendiente. Actualmente, el país cuenta con más de 1,300 CEBA, entre públicos y privados, distribuidos en todas las regiones, según datos del Ministerio de Educación (MINEDU).
“Hablar de secundaria también es hablar de segundas oportunidades. En la Educación Básica Alternativa vemos historias de adolescentes que retomaron sus estudios tras dejar la escuela, y de adultos que, después de décadas, logran su certificado. Cada historia nos recuerda que nunca es tarde para aprender”, afirma el especialista.