Por Antero Flores-Araoz
Cada vez es más frecuente observar como gente joven, incluso quienes no han llegado a la mayoría de edad que en nuestro país es a los dieciocho años, los fines de semana deambulan por las calles con signos alcohólicos. Más claro, simplemente “borrachos”, después de haber visitado cuanto ban encontraban en su recorrido, o simplemente tirados en los parques con una botella de ron o de pisco de última calidad.
También es frecuente ver en los parques y por supuesto deambulando en las calles a personas claramente con signos de drogadicción, mirada a la nada, rostros sombríos, caminada errática y otras actitudes propias de los llamados “fumones”.
Muchos de ellos adquieren el licor o drogas de su adicción, con dinero que roban de sus casas o en otros actos delictivos y, bajo los efectos de las “borracheras” y de las “hondas aspiraciones”, en gran número de oportunidades cometen otros delitos como atracos, robo de celulares y en los últimos tiempos realizan hasta extorsiones, que cuando no obtienen con ellas lo deseado, simplemente aumentan la gravedad de sus actos delincuenciales.
Según los expertos los motivos de todo lo narrado son múltiples, pero los más repetitivos son la falta de control y educación por los padres, la eliminación en la escuela de cursos formativos como la Educación Cívica”, la indolencia de las autoridades llamadas a resguardar el orden público por temor a que la Fiscalía y el Poder Judicial los empapelen, cuando por su actuar hay daño colateral, entre otras causas o motivaciones.
En muchas ocasiones las personas –mejor llamarlos individuos- a que nos referimos, actúan de acuerdo a lo narrado porque no encuentran sano esparcimiento y entretenimiento que esté al alcance de sus bolsillos, pues muchísimos municipios han olvidado que entre sus obligaciones para con los vecinos, también se encuentran los entretenimientos y espectáculos, los teatros, los campos deportivos, las bibliotecas y otras instalaciones públicas para ello (artículo 73 de la Ley 27972). Por supuesto que ante dicha omisión de muchos municipios, existen otros como los de Surco que cumplen prolijamente con sus obligaciones, tanto es así que hace poco acaban de inaugurar un teatro municipal.
Algo que prácticamente no cuesta, son las famosas retretas que antaño se daban en plazuelas, plazoletas y parques, en que bandas, sean del Ejército, Marina, Aviación y Policía, concurrían a tales espacios públicos para tocar sus instrumentos para alegrar y divertir a los vecinos.
Más aún, en verano se colocaban kioscos para venta de bebidas no alcohólicas o refrescos que ayudasen a soportar ésa estación y, en invierno, era costumbre expender bebidas calientes como infusiones, emolientes, mates y ponches para soportar las inclemencias del tiempo.
Había sano esparcimiento y diversión, que con el correr de los años hay que recuperar, pues seguramente como dice el refrán “en cuerpo sano mente sana”
Hay algo adicional, en las retretas se pueden difundir las obligaciones cívicas para el servicio militar voluntario e incluso estimular las vocaciones militares y policiales. Muchas veces más se logra con un poco de miel que con toneladas de hiel. Propiciemos el retorno de las retretas y complementemos las tareas que hace RTP (Canal 7) para difundir nuestra música vernacular en diversos parques. ¡Mejor sana diversión que perdición”.