Ciclismo y vías

Por Antero Flores-Araoz

Sea por necesidad o por moda, el uso de la bicicleta se está expandiendo, y cada vez más personas la usan para sus desplazamientos, lo que es saludable.

El uso de la bicicleta es habitual en muchos países, y en nuestra patria hay municipios que lo vienen estimulando de muchas maneras, como por ejemplo ejecutando vías especializadas para ello, a las que se denomina ciclovías; también poniendo los alcaldes a disposición de los vecinos bicicletas municipales, sean prestadas sin contraprestación dineraria o con ella; facilitando la preferencia de utilización de vías públicas para los ciclistas; así como también con campañas mediáticas para el uso de las bicicletas.

El uso de la bicicleta en algún momento tendrá que ser masivo por diferentes motivos, uno de ellos por el bajo costo del vehículo, otro la no utilización de combustible evitando la contaminación. A ello se le agrega la facilidad de desplazamiento en  contraste con las dificultades cada vez más graves para transitar con vehículos automotores, perdiéndose valiosas horas al día en detrimento del descanso y actividades hogareñas, así como del tiempo para las tareas escolares entre otras actividades. En adición el uso de la bicicleta combate el sedentarismo y es excelente ejercicio.

Hoy por hoy en las principales ciudades peruanas es prácticamente un calvario manejar vehículos automotores, terminas estresado, malhumorado, requintando de todo y transformándote en un energúmeno que se pelea con otros conductores pues ya nadie cede preferencias.

Vemos con simpatía que diversos Municipios estén incorporando carriles especiales en avenidas y calles, para uso de los ciclistas, y ello está muy bien mientras no se atente contra la circulación de otros vehículos.

Puede ser muy loable incentivar el uso de las bicicletas y habilitar carriles viales para ello, pero lo que no puede hacerse es reducir significativamente el ancho de las pistas para el tránsito de los automóviles, camionetas, ómnibus y camiones, pues ello entorpecerá aún más el tránsito automotor, con más consumo de combustible, más contaminación, más desgaste vehicular que significará mayores costos de mantenimiento y de reparación.

Ejemplos hay muchos, pero se podría graficar en uno. Nos referimos a la Avenida Parque Norte en la parte perteneciente a la Urbanización Corpac del distrito de San Isidro.  Ésa avenida tenía de oeste a este dos carriles, los que hoy también los tiene, pero uno de ellos, el pegado a la vereda, se ha reducido ostensiblemente para implantar una ciclovía, en forma tal que su ancho ya no permite el tránsito de los automotores. Como consecuencia, si se respeta la ciclovía, queda un solo carril para los automotores y por ende se generan embudos en el tránsito, pero si es que no se respeta por los automovilistas la ciclovía se pone en peligro la vida e integridad de los ciclistas.

Nuestras autoridades municipales deberían buscar equilibrio y compatibilizar la necesidad de carriles ciclísticos con los de los automotores. Las exageraciones conducen al caos, y ya bastante caóticas son nuestras principales ciudades.

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