Con 113 votos a favor, el Parlamento autorizó la creación de 22 nuevas universidades públicas. Expertos denuncian que el plan es populista y advierten que podrían repetirse fracasos como el de San Juan de Lurigancho, donde la universidad prometida quedó atrapada en trámites y sin avances reales.
El Congreso de la República aprobó con mayoría aplastante la creación de 22 nuevas universidades públicas en el país. Entre ellas, la Universidad Nacional de Ciencia, Tecnología, Humanidades y Afines de Huaycán, que se instalaría en Ate Vitarte y fue presentada como un “hito histórico” para Lima Metropolitana.
Pero el anuncio genera más dudas que entusiasmo. Especialistas alertan que esta medida podría convertirse en otra promesa incumplida, como ocurrió en San Juan de Lurigancho, donde la Universidad Nacional Tecnológica (UNTSJL) fue aprobada hace más de un año y hasta hoy no existe un solo avance tangible.
San Juan de Lurigancho: el fantasma del abandono
El proyecto de la UNTSJL se aprobó en mayo de 2024 con una inversión inicial de tres millones de soles, pero nunca despegó. El terreno destinado estaba en disputa, los trámites se estancaron y la burocracia sepultó la ilusión de miles de jóvenes del distrito más grande del país.
Ese antecedente hace temer que Huaycán corra la misma suerte: papeles, discursos y aplausos en el Congreso, pero sin aulas, sin campus y sin educación real para los estudiantes.
Populismo legislativo en plena campaña
El exministro de Educación, Daniel Alfaro, fue tajante: “La creación de universidades nacionales no estaría dentro de las acciones óptimas. Es una insistencia en el error, una insistencia en el populismo de un Congreso que con muy poca responsabilidad está legislando sobre el futuro de nuestros jóvenes”.
La Sunedu coincide. Afirma que la vía más rápida y eficiente para ampliar el acceso es abrir filiales de universidades ya licenciadas o fortalecer institutos técnicos, no levantar proyectos que tardan hasta nueve años en materializarse y que absorben recursos que podrían destinarse a mejorar la calidad educativa existente.
Educación o promesa vacía
Mientras el Parlamento celebra la creación de nuevas casas de estudio, la realidad muestra universidades abandonadas, expedientes técnicos incompletos, problemas legales con terrenos y jóvenes que siguen esperando.
La pregunta queda en el aire: ¿se trata de ampliar el acceso a la educación superior o de otro discurso electoral disfrazado de proyecto universitario?