Lo que fue anunciado como la “vía libre” de acceso al nuevo aeropuerto Jorge Chávez, destinada a facilitar el recojo y descenso rápido de pasajeros, se ha convertido en la práctica en una avenida congestionada en hora punta.
Según constataciones recientes, en promedio 20 vehículos por minuto permanecen detenidos en esta zona, generando largas filas y retrasos en el flujo vehicular. Aunque la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) dispuso que la vía solo se utilice para ascenso y descenso inmediato de pasajeros, muchos conductores se estacionan por varios minutos, incumpliendo la norma.
El desorden impacta directamente en los pasajeros, que esperaban un acceso rápido al nuevo terminal aéreo. Asimismo, el paradero del servicio de transporte AeroDirecto se encuentra en este sector, lo que contribuye al amontonamiento de buses, taxis y autos particulares.
Especialistas en movilidad señalan que la falta de fiscalización constante y de señalización más clara han convertido a esta “vía libre” en un cuello de botella urbano. De no corregirse, advierten, podría agravar la experiencia de quienes utilizan el aeropuerto, especialmente en temporadas de alta afluencia turística.
La situación reabre el debate sobre la planificación de accesos al Jorge Chávez, la necesidad de transporte público eficiente hacia el aeropuerto y el cumplimiento estricto de las normas de tránsito en zonas de alta demanda.