Campaña electoral o casting de estrellas

Por Antero Flores-Araoz

Las elecciones presidenciales y congresales del próximo año y que se realizarán en el mes de abril ya fueron convocadas y que, pese a que todavía ninguna agrupación  política ha efectuado sus procesos internos e inscrito oficialmente candidaturas, ya se ven en los medios de prensa a diversidad de personas que muestran su voluntad de postular, lo que es absolutamente lícito y aceptable.

Sin embargo, cuando observamos en los mismos medios la transformación de tales postulantes a candidatos, sean damas o caballeros, ya no sabemos si lo que pretenden es ingresar a programas del tipo “Al fondo hay sitio”, a concurso internacional de belleza, a selección de profesores de fisiculturismo o simplemente están buscando pareja, dados los coqueteos y contorsiones que muestran, las que no pueden ser calificadas de siquiera de danzas.

No pretendemos de modo alguno exceso de solemnidad de candidatos, pues es más que cierto que lo primero que tienen que hacer es caerles bien a los electores y, luego que las propuestas que exponen sean bien recibidas, aquilatadas y conduzcan al voto responsable.

El o los candidatos no son “palitroques” ni menos maniquíes de escaparate, son seres humanos con metas, conocimientos, sentimientos, emociones así como actitudes y aptitudes que las muestran a los votantes, pero no deben excederse de lo adecuado, pues es muy fácil pasar de lo serio a lo ridículo, lo que hay que evitar.

En las elecciones los electores ponen en juego su futuro, el de sus congéneres y del país en pleno. No es chiste, es un tema muy serio, por lo que también tienen que distinguir las “payasadas” de los mensajes serenos y acertados.

No se quiere quitar las sonrisas, pero tampoco excederse en las risas. Una cosa es el buen talante y otra diferente es el disfuerzo, absolutamente innecesario en estas lides políticas.

En la publicidad, y en la publicidad política no es excepción, se trata de llamar la atención, para lo que hay que comprimir mensajes y una corta frase bien puesta puede encerrar contenido y simpatía al mismo tiempo.

Los publicistas y los “medios” buscan el famoso “rating” es decir niveles de lectoría muy significativos, al igual que audiencia tratándose de radios y otros medios orales, e igualmente espectadores tratándose de televisión, redes sociales y similares.  Para lograr el “rating” también se puede hacer con mensajes de calidad, sin requerirse ni a la chabacanería ni tampoco a la procacidad.

Es también verdad de Perogrullo que, para no incordiarse con la prensa, los candidatos acepten invitaciones que, si bien pueden ser importantes en rating, bajan en lo que se refiere a calidad, por lo que los candidatos y sus comunicadores sociales deben estar alertas para no cometer equivocaciones.  Puedo decirlo con toda autoridad, pues en alguna campaña electoral incurrí en el error y no quisiera que a los candidatos serios -que los hay- les pase algo similar. La campaña recién se inicia. ¡Estemos atentos!

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