El juez Wilson Verástegui levantó las restricciones que pesaban sobre Keiko Fujimori, amparándose en la Ley 32130 aprobada por el Congreso. La lideresa de Fuerza Popular ahora solo mantiene una caución económica, mientras espera que el Tribunal Constitucional cierre definitivamente su proceso por lavado de activos.
Keiko Fujimori ya no tiene restricciones judiciales en el caso Cócteles. El Décimo Juzgado de Investigación Preparatoria Nacional, a cargo del juez Wilson Verástegui Gálvez, resolvió levantar la comparecencia con restricciones que pesaba sobre la lideresa de Fuerza Popular desde hace tres años. El fallo se sustentó en la Ley 32130, aprobada por el Congreso de la República, norma que redujo los plazos y abrió la puerta a su liberación procesal.
Durante la lectura de la resolución, Verástegui dejó en claro que esta norma fue decisiva: “La norma vigente es la más beneficiosa para la procesada Keiko Sofía Fujimori”. En consecuencia, Fujimori quedó solo bajo comparecencia simple, con la obligación de acudir al Ministerio Público y al Poder Judicial cuando sea citada. La caución de 70 mil soles impuesta previamente se mantiene, pero solo como medida patrimonial y no de coerción personal, y solo podrá ser devuelta si es absuelta o el caso se archiva antes del juicio oral.
La expectativa ahora se traslada al Tribunal Constitucional (TC). Los magistrados Luz Pacheco, Helder Domínguez, Francisco Morales, Gustavo Gutiérrez, Manuel Monteagudo, César Ochoa y Pedro Hernández trabajan en una sentencia que podría cerrar definitivamente el proceso contra Fujimori por presunto lavado de activos en las campañas de 2010-2011 y 2015-2016.
El TC deberá definir si en esos periodos la legislación ya contemplaba el delito de lavado de activos en relación con aportes de campaña electoral, y si los candidatos tenían el deber de conocer el origen ilícito del dinero recibido. Según fuentes judiciales, la mayoría de magistrados tiene una posición favorable a Fujimori, aunque algunos buscan limitar el beneficio solo al caso Cócteles para evitar un efecto dominó en otros procesados de Lava Jato.
Con el Congreso a su favor y el TC con la última palabra, Keiko Fujimori se acerca a su mayor triunfo judicial: salir limpia del caso que la persigue desde hace más de una década.