El nuevo jefe de gobierno designado por el presidente Emmanuel Macron inició su gestión en un clima de tensión social marcado por las multitudinarias protestas del movimiento “Bloqueemos todo”, que rechaza las políticas de austeridad impulsadas por el Ejecutivo.
Miles de manifestantes salieron a las calles en distintas ciudades de Francia, generando bloqueos de vías, interrupciones del transporte y enfrentamientos con las fuerzas del orden. Los sindicatos y colectivos sociales advierten que esta movilización es solo el inicio de una serie de acciones que buscan frenar lo que consideran un retroceso en derechos laborales y sociales.
Los organizadores afirmaron que no darán tregua al nuevo gabinete y que continuarán las protestas hasta que el gobierno retire sus medidas. En tanto, el Ejecutivo francés defendió las reformas como necesarias para enfrentar la crisis económica y garantizar la estabilidad fiscal del país.
La comunidad internacional observa con atención la evolución de la crisis, que se perfila como uno de los principales retos para el gobierno de Macron en esta nueva etapa.