Un ingeniero agrónomo cordobés transformó campos arrendados en una operación de 11.000 hectáreas, con planta propia de semillas y proyección internacional.
En 2001, la crisis económica empujó a Claudio Enrique Mazás a reinventarse. Ingeniero agrónomo, con paso inicial por una inmobiliaria rural, se asoció en 2002 con Javier Tomasín para sembrar en campos arrendados en Córdoba. Una década después, la presión de cultivos más rentables los llevó a trasladar su operación a Quimilí, en el este de Santiago del Estero, donde encontraron suelos fértiles y poco explotados.
Allí desarrollaron un modelo agrícola conservacionista, rotando soja y maíz, e incorporaron algodón, garbanzo y trigo. Hoy, Maytom Agroinversiones SA maneja 11.000 hectáreas —la mitad propias— y emplea a 24 personas. La clave, dice Mazás, es el conocimiento adaptado a un clima más extremo que el de la pampa húmeda, con decisiones rápidas frente a plagas y aprovechando avances tecnológicos como cultivares de soja adaptados y maíces resistentes a plagas.
La diversificación llegó con All Seeds Argentina SA, sociedad destinada a la multiplicación y comercialización de semillas de soja de alta calidad, en alianza con Don Mario y otros grupos. Con una planta de clasificación y cámaras de frío, ofrecen servicio de entrega en el momento de siembra, tratamiento profesional e incluso almacenamiento a pedido. Además, exportan entre el 20% y el 30% de su producción a países como Uruguay y Paraguay.
Para Mazás, la combinación de innovación, alianzas estratégicas y servicios al productor ha sido la fórmula para consolidarse como la firma más grande de multiplicación de semilla de soja en la región, en un sector donde la logística y la calidad definen el éxito.