La urgente necesidad de una cultura preventiva en el Perú

En el Perú, la prevención sigue siendo una deuda pendiente. A pesar de los constantes riesgos que enfrentamos como sociedad, desde emergencias sanitarias hasta desastres naturales o pérdidas familiares inesperadas, la cultura preventiva no termina de consolidarse en la conciencia colectiva del país.

Según datos del Ministerio de Economía y Finanzas, en 2024 sólo el 7,6% del presupuesto destinado al sector salud fue invertido en prevención. Esta cifra refleja no solo una limitada estrategia estatal, sino una tendencia preocupante: actuar cuando el daño ya está hecho.

La percepción ciudadana confirma esta realidad. Un informe de Ipsos publicado en mayo de 2025, titulado “Percepciones de los peruanos sobre el sistema de salud”, reveló que un 32% de la población identifica la escasa inversión en medicina preventiva como uno de los principales problemas del sistema. Sin embargo, esta ausencia de previsión no se limita al ámbito sanitario.

Ya en 2023, la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN) alertaba sobre la falta de cultura preventiva frente a desastres naturales. “Cuando ocurre la emergencia, volvemos al círculo vicioso, pero nadie se hace responsable de estas omisiones”, advirtió la entidad. Esta actitud reactiva se replica en otros sectores como educación, transporte, medio ambiente e incluso en un aspecto tan inevitable como la muerte.

La doctora Maritza Figueroa, psicóloga especialista en salud mental, sostiene que esta falta de prevención se vincula con un tema cultural más profundo. “En el Perú y en las culturas occidentales, hay una negación hacia la muerte. Eso genera angustia y desprotección. Si no hablamos del duelo, no estamos preparados ni para enfrentarlo”, explica.

Frente a este panorama, expertos en el sector exequial insisten en la importancia de tomar decisiones anticipadas. Paolo Olcese, socio de Grupo Muya y empresario con más de dos décadas en la gestión de parques cementerios, es enfático: “Es necesario anticiparse a lo inevitable y asegurar que, cuando llegue el momento, nuestros seres queridos no enfrenten trámites engorrosos ni preocupaciones económicas”.

Desde su experiencia, Olcese impulsa un enfoque que combine previsión, tranquilidad y dignidad: “Invertir en prevención no es un lujo ni un gasto extra. Prevenir es una necesidad y una responsabilidad. Desde Grupo Muya, a través de nuestra red de camposantos Esperanza Eterna, ofrecemos planes que brindan seguridad, protección financiera y flexibilidad, porque creemos firmemente que prevenir es amar”.

El reto de construir una cultura preventiva en el Perú es estructural. Implica romper con la normalización del riesgo, exigir una mayor inversión pública y fomentar una ciudadanía informada y participativa. Solo con un compromiso conjunto del Estado, el sector privado y la sociedad civil se podrá salir del círculo vicioso de la reacción tardía.

Prever no solo es vivir en paz. Es también una forma de cuidar, amar y dignificar cada etapa de la vida, incluida su final inevitable.

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