Un hecho insólito y preocupante ha puesto en el centro del debate a las instituciones encargadas de velar por la seguridad ciudadana. Aarón, un joven víctima de robo, logró rastrear su celular Galaxy S24 Ultra sustraído el 29 de mayo y descubrió que el dispositivo permaneció geolocalizado durante semanas dentro de un complejo policial en el Cercado de Lima.
La ubicación exacta, verificada mediante GPS, corresponde a un recinto que alberga unidades como Tránsito, Águilas Negras y Operaciones Especiales. A pesar de contar con una orden del comandante de la comisaría Alfonso Ugarte para verificar el ingreso al lugar, la víctima y su abogado fueron recibidos con hostilidad e incluso amenazas por parte de un suboficial, según una grabación entregada como prueba.
“Nos dijeron que si esto salía en la prensa, ‘me los llevo a ti, a ti y a ti’”, relató el abogado, quien además denunció la negativa de los agentes a permitir el ingreso, aun mostrando la autorización correspondiente.
Hasta el momento, no existe una versión oficial que explique cómo un celular robado, con IMEI bloqueado a nivel nacional, terminó dentro del recinto policial. La defensa de Aarón evalúa acciones legales por presunta receptación y presentará una queja formal ante Inspectoría por el comportamiento de los agentes involucrados.
Este caso abre interrogantes sobre el manejo interno de bienes recuperados, los protocolos de transparencia y el respeto a los derechos del ciudadano en su búsqueda por justicia.
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