Las protestas en la Panamericana Sur ahogan el transporte terrestre y golpean al turismo, el comercio y miles de pasajeros varados en la ruta.
La crisis en las carreteras del sur sigue escalando. Terminales terrestres de Lima han suspendido la venta de pasajes hacia Arequipa, Cusco y Tacna, ante la persistencia de bloqueos provocados por mineros artesanales que exigen ser reincorporados al REINFO, el registro de formalización minera que el Gobierno ha decidido cerrar el 31 de diciembre.
En el terminal de Atocongo, en San Juan de Miraflores, las imágenes son elocuentes: pasillos vacíos, boletos suspendidos y desinformación generalizada. En La Victoria, el panorama se repite. Según un reporte de Canal N, solo algunas empresas permiten viajes hasta Chala, en Arequipa, pero con advertencias explícitas y un claro mensaje: no se garantiza llegar a destino.
“No estamos pasando más allá de Chala”, explicó una trabajadora de la empresa de transportes Romero. A pesar del colapso, los precios de los pasajes se mantienen sin variaciones: 70 soles en clase económica, 110 en el servicio especial.
La situación también es crítica en Arequipa, donde el propio terminal terrestre ha restringido la venta de boletos. Las empresas de transporte operan bajo vigilancia constante del conflicto y han optado por cesar servicios de forma preventiva. Los puntos más afectados están en los kilómetros 618 (Chala) y 782 (Ocoña) de la Panamericana Sur, donde los bloqueos son totales.
Las protestas, lideradas por la Federación Nacional de Mineros Artesanales del Perú (Fenamarpe), rechazan el Decreto Supremo N.º 012-2025-EM, que extiende el proceso de formalización solo hasta diciembre. Denuncian la exclusión de más de 50 mil pequeños mineros del Reinfo y exigen una nueva prórroga. Las treguas se han vuelto mínimas: una sola hora para liberar el paso, suficiente solo para generar más caos.
En tanto, miles de personas permanecen varadas y las pérdidas económicas por el corte del transporte comienzan a sentirse en la cadena de distribución y en el comercio regional. Pero el Gobierno, en vez de resolver el conflicto de fondo, sigue sin una respuesta clara.
La ruta al sur está bloqueada, los buses cancelados y la paciencia agotada. ¿Hasta cuándo?