Universidad cerrará sus puertas tras 18 años: Sunedu la sancionó por graves deficiencias

La Universidad Privada San Carlos, con sede en Puno, dejará de existir en 2025 tras ser descalificada por Sunedu. Aulas precarias, filiales ilegales y docentes sin título marcaron el fin de una institución que nunca cumplió con lo mínimo.

Otra universidad privada se apaga. Esta vez, se trata de la Universidad Privada San Carlos (UPSC), ubicada en Puno, que dejará de operar de forma definitiva el 30 de agosto de 2025. La Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) le denegó el licenciamiento hace años por no cumplir con las condiciones básicas exigidas por ley. La fecha de cierre marca el fin de un proceso lleno de irregularidades, donde los más perjudicados fueron —una vez más— los estudiantes.

La UPSC operaba desde 2006 y llegó a tener más de 3 mil alumnos. Pero nunca alcanzó los estándares mínimos. La Sunedu detectó múltiples falencias: falta de planificación institucional, procesos de admisión deficientes, infraestructura insegura, bibliotecas inoperativas y servicios médicos sin capacidad real de atención.

Peor aún: se hallaron dos locales no autorizados —en Juliaca e Ilave— donde se dictaban clases sin reconocimiento legal. Por ello, la universidad fue multada con más de 600 mil soles. A esto se sumaron irregularidades graves en la planta docente: profesores sin grado académico habilitante y contrataciones sin criterios claros.

La UPSC intentó sostener su operación, pero nunca logró revertir la medida. Ni presentó un plan viable ni corrigió los errores señalados. El resultado fue la cancelación definitiva de su existencia.

Más de 3 mil estudiantes quedaron en el limbo. Algunos lograron terminar sus estudios en el periodo de cese progresivo, otros debieron migrar a universidades licenciadas. La Sunedu exigió que la UPSC garantice hasta el final la emisión de títulos y documentos académicos, pero los daños ya estaban hechos.

Así termina otra promesa vacía del negocio universitario en el Perú: con estructuras precarias, formación deficiente y miles de jóvenes decepcionados. El Estado regula tarde, pero al menos esta vez llegó a tiempo para apagar una farsa educativa más.

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