Ante las barreras de tiempo y el estigma social que afectan a más de 7.8 millones de peruanos, especialistas en Educación Básica Alternativa (EBA) analizan cómo adaptar el aprendizaje a la vida laboral y familiar.
Decidir volver al colegio tras 10, 20 o 30 años fuera de las aulas es un paso que genera tanto entusiasmo como desconfianza. En el Perú, donde más de 7.8 millones de personas no han logrado culminar la educación secundaria, el deseo de superación suele enfrentarse a una duda recurrente: ¿tengo la capacidad y el tiempo para aprender en esta etapa de mi vida?
De acuerdo con el último diagnóstico del Consejo Nacional de Educación (CNE), el principal freno para que los adultos retomen sus estudios no es la falta de interés, sino la rigidez de un sistema educativo diseñado originalmente para niños y adolescentes, el cual no responde a las dinámicas del adulto que trabaja o sostiene un hogar.
Para César Dávila, gestor en Educación Básica Alternativa del CEBA César Vallejo, la clave para superar el temor inicial radica en entender que el cerebro adulto no aprende mediante la memorización escolar tradicional, sino a través de la experiencia práctica y la utilidad inmediata de los conocimientos.
«Un adulto ya acumula responsabilidades laborales y familiares; por ello, la Educación Básica Alternativa (EBA) no busca que el estudiante memorice datos para un examen, sino ofrecer metodologías flexibles que reconozcan su experiencia previa y se adapten a sus tiempos», señala Dávila.
A pocos meses de finalizar el año, período en que miles de personas planifican sus metas de desarrollo personal y laboral para el próximo año, existen tres claves pedagógicas fundamentales para retomar el hábito de estudio en la adultez:
- Superar la exigencia del método memorístico tradicional: El adulto aprende mejor cuando comprende la aplicación real de lo que lee. En lugar de memorizar fechas o fórmulas abstractas, la enseñanza en la adultez prioriza la comprensión lectora, el razonamiento lógico y el uso de herramientas digitales aplicables al trabajo o al emprendimiento propio.
- Reorganizar la rutina diaria frente a la barrera del tiempo: Según datos del CNE, el 41.7% de los adultos que no estudian señala la falta de tiempo como su principal obstáculo. Frente a esto, las modalidades EBA (nocturna, semipresencial y a distancia) permiten avanzar mediante módulos y bloques breves de estudio, evitando la saturación y garantizando la continuidad sin descuidar el empleo ni el hogar.
- Recuperar la seguridad validando los saberes previos: Volver al colegio tras años fuera de las aulas no significa empezar desde cero. Las habilidades acumuladas en el campo laboral y en la vida cotidiana (gestión del presupuesto familiar, atención al cliente, comercio u oficios) son reconocidas como punto de partida pedagógico, transformando el temor al reinicio en una base sólida de confianza.
Culminar la educación secundaria en la etapa adulta trasciende la obtención de un certificado; representa una herramienta directa de autonomía, dignidad y apertura a mejores oportunidades en el mercado laboral.
Como recomendación final para quienes decidan dar este paso, el especialista destaca la importancia de verificar la validez de la oferta educativa. “Para garantizar que el certificado tenga pleno valor legal, el usuario debe consultar herramientas como Identicole del Ministerio de Educación (identicole.minedu.gob.pe), que permite verificar si el CEBA, sea público o privado, cuenta con autorización oficial y qué sede le queda más cercana a su trabajo o residencia”, señala César Dávila.