Treetoscope: tecnología que mide el consumo real de agua de las plantas para optimizar el riego agrícola

La empresa israelí desarrolla sensores que miden el flujo de savia y transforman los datos en recomendaciones para ajustar el riego, mejorar la eficiencia hídrica y proteger la productividad de los cultivos. En Perú, apuesta por impulsar una gestión más precisa del agua mediante soluciones adaptadas a las necesidades de cada explotación agrícola.

Treetoscope es una empresa de origen israelí que desarrolla tecnología para mejorar la gestión del riego mediante la medición directa del movimiento de agua dentro de las plantas. Nuestro objetivo es transformar esa información en decisiones prácticas para el agricultor: cuándo regar, cuánto regar y cómo comprobar que el cultivo está respondiendo adecuadamente.

  1. ¿Cómo funciona la tecnología que mide el consumo real de agua de las plantas?

Nuestra tecnología, denominada SapSense, utiliza pequeños sensores instalados en el tronco para medir el flujo de savia: el movimiento del agua a través del xilema, que es el tejido que transporta el agua desde las raíces hacia la parte aérea de la planta.

El sensor trabaja mediante un principio térmico. Genera una pequeña señal de calor y registra cómo el movimiento del agua modifica su distribución alrededor de la sonda. A partir de esa respuesta y mediante nuestros algoritmos, calculamos el flujo de agua dentro de la planta.

Estas mediciones se combinan en una plataforma digital con información meteorológica, datos históricos y otras fuentes, como imágenes satelitales e información del suelo cuando está disponible. El sistema convierte los datos en información sobre consumo de agua, evolución del estrés y recomendaciones de riego por sector.

Para entender su valor, conviene distinguir tres aspectos de la gestión del riego:

  • El agua aplicada: la cantidad que entregamos mediante el sistema de riego.
  • El agua disponible en el suelo: la reserva a la que potencialmente pueden acceder las raíces.
  • El agua que utiliza la planta: la respuesta real del cultivo a las condiciones en las que está creciendo.

La meteorología y los coeficientes de cultivo permiten estimar las necesidades hídricas. Las sondas de suelo permiten conocer la humedad en puntos y profundidades determinados. Treetoscope aporta una observación adicional: qué está ocurriendo dentro de la planta. Son herramientas complementarias que, juntas, permiten interpretar mejor el sistema suelo-planta-atmósfera.

Desde el punto de vista técnico, la medición directa del flujo de savia informa sobre el transporte de agua dentro de la planta, estrechamente relacionado con su transpiración. La evapotranspiración total de una parcela incluye, además, la evaporación del suelo. Esa distinción es importante para interpretar correctamente los datos y convertirlos en una estrategia de riego.

No es necesario colocar un sensor en cada árbol. Se seleccionan plantas representativas de los sectores que se quieren gestionar, teniendo en cuenta la variabilidad de la plantación. La selección de esos puntos resulta fundamental: una parcela heterogénea necesita un diseño de monitorización que refleje sus diferencias. Nuestra plataforma utiliza información de la plantación y herramientas de análisis para apoyar esa interpretación a escala de sector.

En términos sencillos, buscamos que el agricultor pueda escuchar la respuesta de sus plantas y utilizarla para ajustar el manejo.

  1. ¿Cómo puede esta tecnología contribuir a mitigar la escasez de agua en Perú?

En Perú, el desafío hídrico tiene un componente territorial muy importante. La abundancia de agua a escala nacional no significa que el recurso esté disponible donde y cuando se necesita. El Ministerio del Ambiente identifica una distribución desigual entre las regiones hidrográficas y limitaciones importantes en la vertiente del Pacífico, con diferencias entre la extrema aridez del sur y las condiciones del norte.

En ese contexto, nuestra contribución se concentra en mejorar la gestión de la demanda de agua dentro de las explotaciones agrícolas.

El primer paso es identificar dónde existe margen para ajustar el riego. Una programación puede mantenerse durante días por costumbre o por prudencia, aunque las condiciones hayan cambiado. Contar con información sobre el consumo y la respuesta de las plantas permite revisar esas decisiones con mayor fundamento.

Esto puede traducirse en reducir aplicaciones innecesarias cuando existe un exceso, modificar la frecuencia de los riegos o distribuir mejor el agua entre sectores. También puede mostrar que una parcela necesita más atención porque el agua aplicada no está produciendo la respuesta esperada.

Un aspecto esencial es que consumir menos agua no siempre significa que una planta esté funcionando mejor. Una caída en su consumo también puede reflejar una restricción o una situación de estrés. Por eso, el objetivo agronómico debe ser utilizar el agua de manera eficiente y proteger la capacidad productiva del cultivo.

Pensemos, por ejemplo, en dos sectores que reciben una programación similar, pero muestran respuestas diferentes. Esa información invita al técnico a revisar factores como el suelo, las raíces, la uniformidad del riego o la salinidad. La medición ayuda a dirigir la investigación; la causa debe confirmarse con observaciones y datos complementarios.

La salinidad merece especial atención. La presencia de agua en el suelo no garantiza que las raíces puedan absorberla con facilidad. Además, en determinadas condiciones es necesario contemplar requerimientos de lavado y drenaje, por lo que una estrategia eficiente no puede limitarse a reducir indiscriminadamente los volúmenes de riego.

A escala de una finca, buscamos reducir aplicaciones evitables y mejorar la productividad del agua. A escala de una cuenca, el efecto depende también de cómo se gestione el recurso que se deja de aplicar y de los flujos de retorno. La tecnología puede contribuir a una gestión más responsable, junto con infraestructura, planificación y coordinación entre usuarios.

  1. ¿Cómo puede acceder un pequeño agricultor a esta tecnología?

Para nosotros, el acceso debe plantearse desde la utilidad y la viabilidad económica para cada productor. El tamaño de la explotación es un factor, pero también importan el cultivo, el valor de la producción, el costo del agua y la energía, el sistema de riego y la capacidad de modificar su manejo.

Treetoscope trabaja con una plataforma de servicio y monitorización. El alcance de una implementación debe definirse después de conocer las condiciones de la explotación y los sectores que conviene observar. Para Perú, las condiciones comerciales y operativas deben evaluarse caso por caso.

Existen varias vías que consideramos interesantes para facilitar la adopción por pequeños productores:

  • Cooperativas y asociaciones de agricultores. Pueden organizar proyectos conjuntos y compartir capacitación, coordinación técnica y análisis de resultados.
  • Distribuidores, empresas de riego y asesores locales. Pueden acercar la tecnología al productor y acompañarlo en su utilización cotidiana.
  • Empresas que trabajan con redes de productores. Una agroexportadora o una empresa compradora podría impulsar proyectos con sus proveedores para mejorar el manejo y la consistencia de la producción.
  • Proyectos demostrativos con universidades y entidades de desarrollo agrario. Permitirían evaluar la tecnología en condiciones locales y mostrar resultados antes de ampliar la inversión.

Estas son posibilidades de colaboración que queremos explorar; su desarrollo depende de encontrar socios y definir proyectos viables.

También es posible comenzar con una implementación acotada en sectores seleccionados, con objetivos claros y una evaluación de los resultados durante la campaña. Sin embargo, los datos de una parcela no deben trasladarse automáticamente a otras fincas: pueden cambiar el suelo, la variedad, la edad de las plantas, el clima y el manejo.

Tan importante como instalar sensores es que el agricultor comprenda qué decisiones puede tomar con la información. Por eso, el acompañamiento técnico y la capacitación son componentes centrales de una adopción útil. El productor necesita una herramienta que le ayude a actuar y cuyo valor pueda comprobar.

  1. ¿Qué beneficios puede aportar esta tecnología a los campos agrícolas peruanos?

El beneficio principal es contar con una base más sólida para gestionar el riego y evaluar cómo responde el cultivo. A partir de allí, vemos varias oportunidades:

Mejor aprovechamiento del agua disponible.
Comparar el consumo de las plantas con los registros de riego permite revisar la programación y detectar oportunidades de ajuste. El resultado depende del punto de partida: una finca que ya riega con mucha precisión tendrá un margen diferente al de otra donde existan excesos o desajustes frecuentes.

Mayor capacidad para gestionar el estrés.
Seguir la evolución de las plantas ayuda a identificar cambios que requieren atención y a evaluar su recuperación después de una intervención. Esto puede ser especialmente valioso cuando el suministro de agua es limitado y deben establecerse prioridades de manejo.

Protección del potencial productivo y de la calidad.
El agua influye en procesos fundamentales del desarrollo del cultivo. Disponer de información durante la campaña ayuda a tomar decisiones orientadas a proteger esos procesos. Los efectos concretos sobre rendimiento, calibre o calidad deben verificarse para cada cultivo y situación.

Posible reducción de costos operativos.
Cuando se identifican y corrigen riegos innecesarios, puede disminuir el tiempo de bombeo y el gasto energético asociado. El beneficio económico depende del volumen ajustado, la infraestructura y los costos de cada explotación.

Mejor gestión de fincas con varios sectores o ubicaciones.
La consulta remota permite seguir la evolución de diferentes parcelas y orientar las visitas hacia los sectores que necesitan atención. Para un responsable que gestiona campos alejados entre sí, esto puede mejorar la organización del trabajo y la comunicación con el equipo técnico.

Aprendizaje acumulado entre campañas.
Registrar la respuesta de las plantas permite evaluar cambios de programación, comparar periodos y construir un historial útil para futuras decisiones. Las comparaciones deben considerar diferencias meteorológicas, productivas y de manejo.

Evaluación de prácticas y tratamientos.
El flujo de agua puede aportar una variable fisiológica adicional en ensayos de manejo, nutrición o bioestimulantes. Para atribuir un resultado a un tratamiento se necesita un diseño experimental adecuado, controles y otras mediciones; el sensor contribuye con información sobre la respuesta de la planta.

Mayor capacidad para documentar la eficiencia.
Los datos de consumo, junto con los volúmenes de riego y los resultados productivos, pueden apoyar indicadores como metros cúbicos aplicados por tonelada producida. Es importante diferenciar siempre el agua aplicada de la utilizada por las plantas y definir cómo se calcula cada indicador.

En términos comerciales, Treetoscope busca ayudar a los agricultores a mejorar el uso del agua, reducir costos y proteger la producción mediante información directa de las plantas y herramientas de apoyo a la decisión.

No sería riguroso prometer un porcentaje universal de ahorro o un incremento fijo de producción. Los resultados dependen del cultivo, el clima, el suelo, la calidad del agua, el manejo previo y las decisiones que se tomen con la información.

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