- Especialistas propusieron habilitar vías nacionales y regionales y facilitar el tránsito de unidades entre Perú, Ecuador y Chile ante posibles interrupciones de las vías. También plantearon desarrollar almacenamiento regional como una solución estructural de mediano plazo.
La habilitación de rutas alternas y la coordinación con Ecuador y Chile para facilitar el tránsito de unidades de transporte se encuentran entre las medidas propuestas para proteger el abastecimiento de Gas Licuado de Petróleo (GLP) ante eventuales interrupciones de las vías ocasionadas por las lluvias y otros efectos del Fenómeno de El Niño.
Estas alternativas fueron analizadas durante el 1.er Congreso Internacional del GLP, organizado por la Sociedad Peruana de Gas Licuado (SPGL) bajo el lema “Energía accesible para todos”. Representantes de Osinergmin, organismos internacionales y empresas del sector advirtieron sobre la exposición de algunas regiones frente a posibles cortes prolongados en las principales vías de conexión.
Uno de los factores de preocupación es la limitada capacidad de respuesta en determinadas zonas del país. Algunas estaciones de servicio cuentan con inventarios para uno o dos días, mientras que las dificultades para acceder a las plantas abastecimiento pueden prolongar los tiempos de reposición y elevar los costos de distribución.
“Ante eventos como huaycos o bloqueos provocados por las lluvias, algunas regiones pueden quedar expuestas porque cuentan con inventarios básicos para uno o dos días. Esto nos obliga a acelerar la resiliencia de la cadena de distribución”, señaló Óscar Echegaray, Gerente de Supervisión de Energía de Osinergmin.
El regulador viene adoptando medidas preventivas para reducir esta exposición. Según explicó Echegaray, Osinergmin aprobó un Plan de Acción Institucional para los sectores de energía y minería y solicitó a las empresas ejecutar sus planes de contingencia. Las inspecciones se concentran, principalmente, en las plantas envasadoras del norte, donde se verifica que exista una adecuada protección de los sistemas de drenaje y las instalaciones eléctricas, para hacer frente a las lluvias intensas e inundaciones.
Por su parte, las empresas del sector también vienen tomando medidas con la finalidad que sus instalaciones y cadenas de suministros estén preparadas para hacer frente al evento climático.
“El Fenómeno de El Niño nos va a afectar como industria y a la economía del país, y lamentablemente a muchas familias. Por eso es clave tomar las medidas con anticipación. Como empresas tenemos que asegurar rutas alternativas, mejorar la logística y verificar que los accesos estén en condiciones adecuadas de transitabilidad. Además, venimos coordinando con el Ministerio de Energía y Minas, y con Osinergmin la dación de medidas temporales de flexibilización en las operaciones y logística, que coadyuven a que haya un suministro continuo, seguro y confiable del GLP”, señaló Ignacio Schneider, gerente general de Limagas
En esa línea, Mario Matuk, gerente general de Solgas, ha sostenido que el sector privado está dispuesto a invertir en ampliar terminales y construir nuevas esferas de almacenamiento en los principales nodos logísticos del país, con capital íntegramente privado, para contar con mayores inventarios y reducir la vulnerabilidad frente a crisis. Durante el congreso, Matuk precisó que las empresas están dispuestas a invertir también en el sur (Ilo) y en el norte (Salaverry), y que para ello es necesario agilizar permisos y plazos. Frente a un posible Fenómeno de El Niño, contar con más inventarios cerca de los mercados permitiría ganar tiempo ante interrupciones en las vías de transporte.
La situación adquiere especial relevancia en regiones donde las interrupciones logísticas pueden prolongarse durante varios días. En el Congreso se señaló que las plantas ubicadas en Tumbes pueden enfrentar demoras de entre seis y siete días para reabastecerse cuando se presentan dificultades en las rutas de transporte.
Medidas inmediatas
Frente a la posibilidad de interrupciones ocasionadas por lluvias, huaycos o daños en las carreteras, los participantes coincidieron en que la respuesta inmediata debe concentrarse en asegurar la continuidad del transporte.
Para ello, se planteó identificar y habilitar las rutas alternas disponibles bajo responsabilidad del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, Provías Nacional, Provías Descentralizado y las autoridades regionales, de modo que las unidades de GLP puedan llegar a todas las regiones del país, incluyendo aquellas con riesgo de aislamiento.
También se propuso establecer mecanismos de coordinación con Ecuador y Chile que permitan agilizar, cuando resulte necesario, el tránsito de unidades de transporte hacia el Perú y desde el territorio peruano. Asimismo, se planteó evaluar el uso de la infraestructura logística disponible en ambos países si alguna zona nacional queda aislada.
Para la SPGL, estas medidas requieren una coordinación anticipada entre las autoridades nacionales y regionales, los organismos reguladores, las empresas distribuidoras y los transportistas. El objetivo debe ser evitar que una interrupción vial afecte el suministro o termine trasladándose a los precios pagados por las familias.
“Las complicaciones viales y logísticas pueden terminar trasladándose a los costos y afectar a las familias más vulnerables, por ello es fundamental adoptar medidas preventivas para mitigar este riesgo”, sostuvo Fernando Vásquez, gerente general de Costagas.
Almacenamiento como solución estructural
Como parte de una agenda de mediano plazo, Vásquez planteó desarrollar centros regionales de almacenamiento fuera del eje Callao-Pisco, considerando a Arequipa y La Libertad como posibles puntos estratégicos mediante asociaciones público-privadas.
La ejecución de esta infraestructura podría demandar alrededor de tres años. Por ello, no constituye una respuesta frente a un Fenómeno de El Niño inmediato, sino una medida estructural destinada a reducir la vulnerabilidad del abastecimiento y acercar las reservas de GLP a los principales mercados regionales.
Para Henry Caceres, gerente general de Llamagas, el país necesita trabajar simultáneamente en dos niveles: medidas de contingencia que permitan responder ante interrupciones inmediatas y una política de almacenamiento descentralizado que reduzca progresivamente la dependencia de los principales corredores de distribución.
Desde una perspectiva regional, Esteban Kiper, representante de la Organización Latinoamericana de Energía (OLACDE), destacó que los efectos de El Niño no son homogéneos en Sudamérica.
“Mientras algunas zonas enfrentan sequías y menores lluvias, otras registran precipitaciones abundantes. La integración energética permite compartir respaldos y diversificar los riesgos”, explicó.
Los especialistas coincidieron en que la prevención debe combinar planes de contingencia, vías alternas y coordinación fronteriza en el corto plazo, con inversiones en almacenamiento descentralizado que fortalezcan la seguridad del abastecimiento de GLP en el mediano y largo plazo.