El bienestar laboral plantea nuevos retos en un entorno de cambios constantes y mayores exigencias para los equipos.
La salud mental se ha convertido en una conversación cada vez más presente dentro de las organizaciones. Más allá de las iniciativas específicas de bienestar, existen factores vinculados con la forma de trabajar, el liderazgo y la escucha que pueden influir en la experiencia cotidiana de los equipos.
Esta conversación cobra especial importancia por el mes de la salud mental. Según Gallup, el 46% de los colaboradores en Perú se ubicó en su indicador de estrés diario, por encima del 43% registrado en América Latina y el Caribe y del 40% a nivel global. La medición recoge a quienes señalaron haber experimentado mucho estrés durante gran parte del día anterior.
Para Paola Chocano, Partner & Managing Director de Cornerstone Perú, estas cifras invitan a mirar el bienestar desde situaciones concretas del día a día. “Cuando hablamos de bienestar, solemos pensar primero en programas o beneficios. Sin embargo, tenemos que mirar qué ocurre durante la jornada y qué señales pueden estar pasando desapercibidas”, señala.
La organización del trabajo también puede afectar el bienestar de los equipos
No todas las alertas relacionadas con el bienestar aparecen de manera evidente. Algunas pueden instalarse progresivamente en la dinámica cotidiana de los equipos hasta convertirse en parte habitual de la forma de trabajar. La OMS identifica distintos riesgos psicosociales vinculados a la forma en que se organiza y se vive el trabajo.
En la práctica, algunas señales que conviene observar son:
- Prioridades que cambian constantemente, dificultando que los equipos sepan qué atender primero.
- Responsabilidades que se superponen o funciones que no están claramente definidas.
- Poco margen para tomar decisiones, incluso en tareas que requieren autonomía.
- Momentos de alta exigencia sin suficiente acompañamiento por parte de líderes o equipos.
“Hay dinámicas que pueden normalizarse porque forman parte de la rutina. Cuando un equipo no tiene claridad sobre sus prioridades, las responsabilidades se superponen o existe poco margen de acción, conviene revisar qué está ocurriendo antes de que el desgaste se vuelva parte de la experiencia laboral”, explica Chocano.
Gestión del cambio e inteligencia emocional muestran brechas de preparación
También existe un desafío para quienes conducen equipos. Los cambios organizacionales, nuevas formas de trabajo y la incorporación tecnologías como la inteligencia artificial, requieren líderes capaces de escuchar y acompañar, sin asumir funciones que corresponden a especialistas en salud mental.
El Talent Insights 2026 de Cornerstone identifica una brecha en algunas capacidades: tanto en gestión del cambio como en inteligencia emocional, solo el 9% de los consultados considera que sus equipos están completamente preparados, mientras que la mayoría se encuentra en niveles intermedios de preparación.
“Un líder no tiene que diagnosticar ni tener todas las respuestas. Sí necesita saber escuchar, reconocer cuándo un comportamiento cambia en su equipo y conocer qué mecanismos de apoyo ofrece la organización. Darles esas herramientas también permite cuidar al colaborador como al propio líder”, sostiene Chocano.
La escucha de los equipos plantea un reto para la gestión de personas
Encuestas de clima, mediciones de experiencia, espacios de feedback y conversaciones individuales permiten conocer mejor lo que viven los colaboradores. Sin embargo, su valor disminuye cuando las personas comparten lo que ocurre y posteriormente no saben qué pasó con esa información. La campaña de la OMS por el Día Mundial de la Salud Mental 2026 pone énfasis en el foco en avanzar de la escucha hacia una participación que influya en las decisiones.
“Escuchar no termina cuando cierra una encuesta. Si una organización pregunta, también debe comunicar qué encontró, qué puede hacer con esa información y cómo dará seguimiento. Esa transparencia demuestra que la voz de las personas sí tiene un lugar en las decisiones”, concluye Chocano.