El mantenimiento preventivo de sistemas eléctricos, iluminación y componentes de seguridad puede marcar la diferencia entre una operación continua y costosas interrupciones en sectores como minería, construcción y transporte.
En sectores donde cada hora de operación representa productividad, una falla mecánica o eléctrica en un camión o tractocamión puede traducirse en retrasos, sobrecostos e incluso riesgos para la seguridad del personal. Por ello, el mantenimiento preventivo ha cobrado mayor relevancia como una estrategia para garantizar la continuidad operativa de las unidades que trabajan en actividades de alta exigencia como minería, construcción, agroindustria y logística.
Según el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), el transporte de carga cumple un rol estratégico en la economía peruana al movilizar gran parte de los insumos y mercancías que abastecen a las principales actividades productivas del país. En ese contexto, mantener las unidades en óptimas condiciones no solo contribuye a la seguridad vial, sino también a la eficiencia de toda la cadena logística.
«Muchas veces la atención se centra únicamente en el motor o en los neumáticos, pero existen otros componentes que también son determinantes para el desempeño de un vehículo pesado. Una revisión oportuna de los sistemas eléctricos, de iluminación y seguridad puede prevenir fallas que terminan afectando la operación», explica Marcelo Vásquez, especialista automotriz de Katherine Corp.
En ese sentido, el experto comparte cinco elementos que deberían formar parte de cualquier programa de mantenimiento preventivo para vehículos de carga pesada:
- Sistema de iluminación. Faros principales, luces auxiliares, direccionales y luces de freno deben mantenerse en perfecto estado para garantizar la visibilidad del conductor y facilitar que otros vehículos identifiquen las maniobras de la unidad, especialmente durante operaciones nocturnas o en condiciones de baja visibilidad.
- Sistema eléctrico. Componentes como relés, fusibles, conectores y cableado son esenciales para el funcionamiento de distintos sistemas del vehículo. Una falla eléctrica puede afectar desde el encendido hasta los dispositivos de seguridad y señalización.
- Componentes de encendido. Bobinas, cables y otros elementos asociados al sistema de encendido requieren inspecciones periódicas para asegurar un desempeño confiable, reducir el riesgo de averías y evitar detenciones inesperadas durante jornadas de trabajo.
- Dispositivos de seguridad y monitoreo. Las cámaras de retroceso, alarmas y otros sistemas de asistencia contribuyen a reducir puntos ciegos y minimizar riesgos durante maniobras en espacios reducidos o zonas de alta circulación de personal y maquinaria.
- Plumillas y elementos de visibilidad. Aunque suelen pasar desapercibidos, estos componentes cumplen una función clave durante lluvias, neblina o ambientes con alta presencia de polvo, permitiendo que el conductor mantenga una adecuada visibilidad en todo momento.
«En operaciones de alta demanda, una pequeña falla puede generar consecuencias importantes. Por eso, cada vez más empresas están incorporando programas de mantenimiento preventivo que incluyen la revisión de componentes que antes se reemplazaban únicamente cuando dejaban de funcionar», agrega Vásquez.
Para el especialista, el mantenimiento preventivo ya no debe verse únicamente como una práctica de conservación del vehículo, sino como una herramienta de gestión que contribuye a mejorar la seguridad, optimizar los tiempos de operación y reducir costos asociados a reparaciones correctivas o interrupciones no planificadas.
“En industrias donde la disponibilidad de las unidades resulta crítica para cumplir los cronogramas de trabajo, anticiparse a las fallas se ha convertido en un factor clave para mantener la productividad”, concluye Vásquez.