Según la última edición de la Encuesta Nacional de Hogares 2024 (ENAHO), solo uno de cada diez afiliados se atreve a usar los servicios de EsSalud — la mayoría opta por asumir la enfermedad, automedicarse o buscar atención privada — ante la desconfianza en tiempos de espera y deficiencias estructurales.
Un alarmante 80 % de los asegurados de EsSalud evita acudir a sus centros de atención, pese a estar al día con sus aportes laborales, revela la ENAHO 2024.
Ante síntomas o accidentes, el 39.9 % prefiere “aguantarse” la enfermedad, el 21.3 % recurre a la automedicación, y otro 14.9 % busca alternativas fuera del seguro, como clínicas privadas o el sistema público del MINSA.
El descontento colectivo tiene fundamentos: según cálculos de analistas vinculados al sector salud, entre 2014 y 2024 la proporción de afiliados que se atendió en EsSalud cayó de 26.4 % a 23.9 %.
Las deficiencias son diversas: tiempos de espera excesivos (en algunos casos de hasta 105 días para citas), largas listas de espera para cirugías, escasez de médicos y falta de medicamentos.
La situación ha generado una fuga masiva de afiliados: muchos solicitan su exclusión del seguro para optar por atención privada o por otros regímenes públicos. Este éxodo refleja una profunda crisis de confianza en el sistema de salud social.
Especialistas y organizaciones de pacientes advierten que, sin una reforma profunda y una mejora real en la gestión, el sistema corre el riesgo de volverse insostenible. Exigen, entre otras acciones, aumentar la capacidad operativa de hospitales, agilizar citas y cirugías, mejorar la provisión de medicinas, y restablecer la credibilidad perdida.