Los ciberdelincuentes combinan perfiles falsos, imágenes sintéticas, clonación de voz y videos manipulados para construir identidades digitales capaces de generar confianza antes de solicitar dinero o información personal.
Las llamadas “estafas de amor” están incorporando herramientas de inteligencia artificial que permiten a los ciberdelincuentes construir identidades digitales cada vez más convincentes. El Centro Nacional de Seguridad Digital (CNSD) ya ha advertido sobre el uso de bots e IA en este tipo de fraudes, en los que los delincuentes buscan generar vínculos afectivos para obtener dinero o información de sus víctimas.
El escenario cobra relevancia ante el incremento de los delitos informáticos en el país. Según el Ministerio Público, entre enero y mayo de 2026 se registraron 20.846 delitos informáticos denunciados, un 27,11% más que en el mismo periodo de 2025. Del total, 14.058 correspondieron a delitos informáticos contra el patrimonio.
La modalidad romántica comienza habitualmente con un perfil atractivo y una conversación frecuente. El estafador puede utilizar fotografías generadas o manipuladas, información personal obtenida de redes sociales e incluso herramientas capaces de producir audios y videos sintéticos. El objetivo es construir confianza durante semanas o meses antes de introducir pedidos de dinero bajo supuestas emergencias, problemas de viaje, dificultades legales o inversiones.
Los deepfakes agregan una dificultad adicional: incluso una videollamada puede dejar de ser una prueba suficiente de identidad. El FBI ha advertido que los delincuentes utilizan videos y voces generados mediante IA para hacerse pasar por personas reales y reforzar la credibilidad de sus engaños.
Entre las señales de alerta figuran una relación que avanza demasiado rápido, negativas constantes a encuentros presenciales, solicitudes de mantener el vínculo en secreto y pedidos económicos. También pueden aparecer movimientos faciales poco naturales, desajustes entre voz y labios o iluminación irregular en videos.
Ante cualquier sospecha, se recomienda verificar la identidad mediante canales independientes, realizar búsquedas inversas de imágenes y no enviar dinero ni información financiera a personas conocidas únicamente por internet. La clave es no tomar decisiones bajo presión emocional y comprobar la información antes de confiar.