La Fiscalía Provincial Especializada en Materia Ambiental de la Selva Central, junto a la Policía Nacional y la Administración Local del Agua Perené, ejecutó un operativo en el centro poblado Jerusalén, distrito de Pichanaqui. Se incautaron y destruyeron equipos empleados en la extracción ilegal de oro, con el objetivo de impedir que los mineros informales retornen al lugar.
La madrugada del 20 de agosto de 2026, un operativo conjunto se desplegó en la margen derecha del río Autiki, en el distrito de Pichanaqui, provincia de Chanchamayo. La intervención permitió ubicar un campamento de minería ilegal donde se utilizaban una excavadora, zaranda metálica, alfombras, motobombas, mangueras y envases con combustible para la extracción clandestina de minerales.
La fiscal provincial Cecilia Plasencia Verástegui dispuso la destrucción inmediata de la maquinaria y materiales, con el fin de evitar que los implicados regresen y continúen con actividades que generan graves impactos en el ecosistema. Según el Ministerio Público, la minería ilegal en la Selva Central provoca deforestación, contaminación de ríos y pérdida de biodiversidad.
Durante el operativo no se logró detener a ninguna persona, ya que los presuntos responsables huyeron al percatarse de la presencia de las autoridades. Sin embargo, la acción fue considerada un golpe importante contra las mafias que operan en la zona.
El Ministerio Público reafirmó su compromiso de combatir la minería ilegal, proteger los recursos naturales y garantizar los derechos de las comunidades locales. Este operativo en Pichanaqui se suma a otros realizados en Junín y Ucayali, donde se busca frenar el avance de la minería informal que amenaza la Amazonía peruana.