¿Puede el tráfico reducir tu productividad? el impacto del tráfico limeño en el desempeño laboral

En Lima, para muchos trabajadores la jornada laboral comienza mucho antes de llegar a la oficina. Los largos tiempos de desplazamiento, especialmente durante las horas punta, se han convertido en una fuente constante de estrés, cansancio y desgaste emocional que puede influir directamente en el desempeño diario.

Según el índice TomTom Traffic 2025, los conductores en Lima pierden alrededor de 195 horas al año atrapados en la congestión vehicular durante las horas de mayor tráfico, lo que equivale a más de ocho días completos al año. Además, recorrer apenas 10 kilómetros puede tomar cerca de 35 minutos en promedio.

Aunque el impacto suele medirse en tiempo perdido, las consecuencias van mucho más allá. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) advierte que los tiempos de viaje prolongados generan un mayor cansancio en las personas, mientras que el estrés derivado de la congestión vehicular y de sistemas de transporte poco eficientes puede afectar la salud física y mental, repercutiendo en la productividad laboral e incluso incrementando la probabilidad de ausencias por enfermedad.

Este desgaste suele reflejarse desde las primeras horas de la mañana. Los colaboradores que afrontan dos o más horas de traslado al día pueden llegar a sus centros de trabajo con menores niveles de energía, dificultades para concentrarse y una mayor sensación de fatiga. Como consecuencia, aspectos como la creatividad, la toma de decisiones y la interacción con los equipos pueden verse afectados.

Frente a esta realidad, cada vez más organizaciones están incorporando medidas orientadas a disminuir la presión asociada al desplazamiento diario. La flexibilidad horaria, los esquemas híbridos y las jornadas adaptadas a la realidad de movilidad de los colaboradores vienen ganando protagonismo dentro de las estrategias de bienestar laboral.

«Hoy entendemos que el bienestar laboral no depende únicamente de lo que ocurre dentro de la oficina. En ciudades como Lima, donde muchas personas invierten varias horas al día en traslados, es importante que las organizaciones evalúen mecanismos que reduzcan esa carga. La flexibilidad y una gestión más empática de los tiempos pueden generar un impacto positivo tanto en la experiencia del trabajador como en su desempeño», señala Giancarlo Ameghino, gerente de Gestión y Desarrollo Humano del Grupo Crosland.

En ese sentido, algunas empresas están optando por evitar reuniones estratégicas durante las primeras horas de la mañana, especialmente entre las 8:00 a. m. y las 10:00 a. m., cuando muchos trabajadores aún enfrentan las consecuencias del trayecto. Programar sesiones clave a partir de las 10:30 o 11:00 a. m. puede favorecer una participación más activa y mejores niveles de atención.

Asimismo, los horarios de ingreso escalonados permiten que los colaboradores eviten los momentos de mayor congestión, reduciendo no solo el tiempo de desplazamiento, sino también la presión asociada a posibles retrasos. Aunque pueden parecer cambios menores, estas acciones contribuyen a mejorar significativamente la experiencia diaria de los trabajadores.

«El reto para las organizaciones ya no es solo atraer talento, sino crear entornos que favorezcan el bienestar de las personas. Comprender cómo factores externos, como el tráfico, influyen en la energía, el compromiso y la productividad de los colaboradores será cada vez más importante para construir culturas laborales más sostenibles y humanas», concluye Ameghino.

 

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