El ENFEN prevé temperaturas superiores a lo habitual en la costa y una mayor probabilidad de lluvias de normales a por encima de lo normal en la costa norte.
El Comunicado Oficial ENFEN*, publicado el 14 de agosto, mantiene la Alerta de El Niño Costero y señala que, entre agosto y octubre de 2026, se esperan temperaturas superiores a lo normal en la costa y, a partir de noviembre, una mayor probabilidad de lluvias entre normal y superior a lo normal en la costa norte. Sin embargo, no se descarta que se presente lluvias esporádicas y puntuales en setiembre y octubre.
‘’Este escenario requiere reforzar desde ahora las medidas de prevención, especialmente en zonas expuestas a fuertes lluvias que pueden causar aniegos e interrupciones de vías. Urge revisar las condiciones de viviendas, negocios e infraestructura vulnerable antes de que se presenten estos eventos’’, recomienda Henry Zamora, jefe de gestión de riesgos de RIMAC.
De acuerdo con el ENFEN, el evento podría alcanzar una magnitud entre fuerte y extraordinaria durante el verano 2026-2027, mientras que la transición hacia condiciones neutras se produciría a partir de mayo de 2027.
Aunque el impacto no será igual en todo el territorio, el pronóstico permite orientar las medidas de preparación. Mientras la costa norte y central presentan una mayor probabilidad de lluvias por encima de lo normal durante el verano, la región andina central y sur tendría condiciones de lluvia entre normales e inferiores a lo habitual.
¿Qué revisar ante las lluvias?
‘’El pronóstico no implica que todas las zonas experimentarán lluvias intensas ni que estas ocurrirán de manera permanente, pero sí ofrece una señal para anticipar escenarios y reducir vulnerabilidades’’, apunta Zamora, de RIMAC.
- Zonas vulnerables: identificar dónde podría acumularse agua dentro o alrededor de la vivienda, negocio o centro de trabajo.
- Techos y canaletas: verificar que no tengan filtraciones ni residuos que dificulten el drenaje.
- Desagües y puntos de evacuación: comprobar que estén despejados y funcionen correctamente.
- Rutas de acceso: revisar alternativas ante eventuales interrupciones de vías.
- Plan familiar o empresarial: actualizar contactos de emergencia y definir quiénes serán responsables de actuar ante una contingencia.
“Prepararse con anticipación no significa alarmarse. Significa aprovechar la información disponible para tomar decisiones sencillas que pueden evitar que un evento climático termine convirtiéndose en una emergencia mayor”, concluye Henry Zamora, jefe de gestión de riesgos de RIMAC.