Un informe de Moody’s advierte que, pese a la reducción de la inflación y la flexibilización monetaria en varios países, los costos de financiamiento siguen altos. La incertidumbre política, los riesgos climáticos y la volatilidad de los mercados de commodities condicionan la calidad crediticia regional.
Las condiciones crediticias en América Latina enfrentan un escenario complejo y desigual entre países y sectores. De acuerdo con un informe de Moody’s, aunque la inflación ha disminuido en las principales economías y varios bancos centrales han iniciado procesos de flexibilización monetaria, los costos de financiamiento y las cargas de deuda permanecen elevados, afectando especialmente a los prestatarios más débiles.
El entorno crediticio estará marcado hasta 2026 por la polarización política, los ciclos electorales y la volatilidad de los precios de la energía y los commodities. La calidad de los marcos institucionales y jurídicos será clave para mitigar riesgos de intervención estatal en sectores dependientes de concesiones, impuestos y supervisión gubernamental.
Los riesgos climáticos representan otro factor crítico. La intensificación de fenómenos como El Niño amenaza con alterar el suministro eléctrico, la logística y la producción agrícola y minera. Sequías, inundaciones y escasez de agua podrían elevar costos operativos y exigir mayores inversiones en infraestructura.
En paralelo, la digitalización y la inversión en inteligencia artificial abren oportunidades en mercados seleccionados. Los centros de datos, esenciales para el desarrollo de la IA, atraen capital privado y financiamiento de proyectos, aunque enfrentan riesgos vinculados a la disponibilidad de energía y permisos regulatorios. Brasil, México y Chile destacan como polos de inversión con ventajas y desafíos propios.
Moody’s subraya que la calidad crediticia corporativa dependerá de la gestión de liquidez, la política financiera y las prácticas de gobierno corporativo. La concentración de propiedad y la interferencia estatal pueden exacerbar la volatilidad, reforzando un entorno crediticio más selectivo en la región.